EMOCIONES AGRARIAS

José María Bonmatí Director general de AECOC

La cadena agroalimentaria: un ejemplo de liderazgo y compromiso. Para los que llevamos décadas trabajando mano a mano con las empresas que representan a los diferentes eslabones de la cadena agroalimentaria no ha sido una sorpresa

Para los que llevamos décadas trabajando mano a mano con las empresas que representan a los diferentes eslabones de la cadena agroalimentaria no ha sido una sorpresa ver que estas han sido capaces de hacer frente a una crisis tan dramática como imprevisible. Y es que en un contexto realmente complejo la cadena agroalimentaria ha mostrado su solidez, su eficiencia y su sentido de la responsabilidad, cumpliendo una gran labor social.

Conviene recordar que la incertidumbre creada por la declaración del estado de alarma en nuestro país a mediados del mes de marzo provocó, durante las primeras jornadas, compras de acaparamiento por parte de los consumidores. No obstante, gracias al esfuerzo y eficiencia del conjunto de la cadena de valor –desde el sector primario hasta la distribución–, el sector agroalimentario demostró que el abastecimiento estaba asegurado, devolviendo así la tranquilidad a los hogares españoles.

La distribución española cuenta con las mejores ratios de Europa en disponibilidad de productos en tienda durante la crisis de la COVID-19.

Hoy, además, sabemos no solo que la cadena de suministro funcionó hasta en los momentos más tensos, sino que además superamos esa difícil prueba con nota. Así lo confirma el barómetro sobre rotura de stock, elaborado por AECOC en colaboración con Nielsen, que muestra que la distribución española cuenta con las mejores ratios de Europa en disponibilidad de productos en tienda durante la crisis de la COVID-19.

Los aprendizajes del sector alimentario son, además, claves para que el resto de sectores –en especial, el comercio no alimentario y también la hostelería, que ejerce de motor económico y que además tiene un claro efecto tractor para el conjunto de la alimentación– afronten su vuelta a la actividad con total garantía para sus empleados y clientes. Un objetivo claramente prioritario en esta nueva realidad, en la que el consumidor tiene un enorme problema de confianza y en la que va a buscar, fundamentalmente, experiencias seguras.

En AECOC tenemos claro que nuestra economía y nuestra sociedad afrontan una situación de excepcionalidad, y que tras el “shock de oferta” provocado por el cierre de negocios vamos a tener que afrontar un “shock de demanda” fruto del plan de desescalada, la reducción de la renta disponible y la caída del índice de confianza del consumidor. Por ello, estamos trabajando para asegurar la viabilidad de los sectores más afectados por esta crisis, buscando preservar no solamente la liquidez a corto plazo, sino también la solvencia de sus empresas a medio y largo plazo.

Los estudios de AECOC indican que, una vez superada la crisis, tendremos un consumidor que controlará más sus gastos, buscará ofertas, comprará más productos de proximidad, pero también valorará más el compromiso de las empresas con la sociedad y el entorno en el que opera. Y en eso también el gran consumo ha hecho gala de un liderazgo ejemplar a la hora de dar apoyo a la comunidad, a sus trabajadores y a los colectivos más vulnerables. La gestión de la COVID-19 está suponiendo un desafío mayúsculo para nuestro sistema sanitario, instituciones, economía y sociedad, pero también ha servido para mostrar el valor de una cadena agroalimentaria segura, eficiente y, además, solidaria.