UN CAFÉ CON

Fernando Miranda Sotillos secretario general de Agricultura y Alimentación

“Necesitamos que la planificación de la reforma de la PAC no se haga de forma precipitada. Fernando Miranda Sotillos (San Esteban de Gormaz, Soria, 1967) es desde junio del 2018 secretario general de Agricultura y Alimentación en el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación

¿Por qué nuestro país quiere ser uno de los primeros en elaborar un Plan Nacional Estratégico sobre la futura PAC pos-2020, cuando existe aún tanta incertidumbre sobre la misma? Los conceptos que se plantean ahora en la reforma de la PAC —con un nuevo modelo de cumplimiento basado en planes estratégicos nacionales— cuentan ya con la unanimidad en el seno del Consejo, por lo que pensamos que perdurará esta filosofía de una nueva PAC centrada no tanto en requisitos como en el cumplimiento de objetivos. Necesitamos que la planificación de la reforma no se haga de manera precipitada. El primer paso, a nivel de Estado miembro, puede durar entre 18 y 20 meses, a los que se suma otro período centrado en el proceso de revisión de la propuesta de cada país por parte de la Comisión Europ de entre 6 y 8 meses y, posteriormente, tiene que haber un desarrollo legislativo a nivel nacional tanto por parte nuestra como de las CC. AA. Somos un país que en materia de PAC hemos adquirido una experiencia muy buena y podemos ser ejemplo en la forma en que aplicamos esta política, los plazos de pago y los niveles de ejecución, en los que el FEGA es también ejemplo de buena gestión y buena coordinación con las autonomías.

¿Están todas las CC. AA. de acuerdo en que haya solo un plan estratégico? Hay algunas, fundamentalmente Cataluña y el País Vasco, que se han manifestado para que el plan estratégico fuese a nivel de cada comunidad autónoma, aunque la postura del Ministerio es muy clara: un solo plan nacional. Entendemos que es positivo que haya solo un plan estratégico, y por primera vez vamos a poder poner sobre un mismo marco las medidas de los dos pilares de una manera coordinada y sin menoscabo de las competencias de las CC. AA, que ya participan en las medidas del primer pilar, y en las del segundo pilar van a ser ellas las responsables de su diseño y aplicación. Tendremos objetivos comunes, coherentes y consistentes, de manera que sean complementarias las medidas del primer pilar con las del segundo, lo que nos va a exigir un esfuerzo de coordinación y cooperación mayor. Necesitaremos que todos vayamos a un mismo ritmo, que intentará marcar este Ministerio. La futura PAC deberá ser, sí o sí, más medioambiental y más sostenible, pero nuestros agricultores y ganaderos,

¿perderán competitividad en los mercados por esos mayores condicionantes y exigencias? Partimos de la base de que es necesario que la sostenibilidad se apoye en la rentabilidad de las explotaciones, y si no somos sostenibles, difícilmente seremos capaces de vender nuestros productos.

¿Cómo darle mayor ambición medioambiental a la PAC? La CE propone un sistema evolutivo que consiste, básicamente, en incluir el pago verde dentro de la línea de base de la condicionalidad, con algún elemento más que en el MAPA creemos que todavía es prematuro considerar, como es el caso de la herramienta de gestión de nutrientes para hacer una fertilización sostenible, porque primero tenemos que hacer formación y aprendizaje para enseñar al agricultor a fertilizar bien. El resto de elementos son una evolución del greening actual, como la rotación, que es buena, aunque incluiríamos excepciones para las pequeñas explotaciones que permitan al agricultor amoldarse a esas nuevas exigencias. También hay una parte que nos parece interesante: los ecoesquemas dentro del primer pilar, regímenes de ayuda más basados en los incentivos que en el cumplimiento de requisitos. Para el MAPA es muy importante que haya opciones al alcance de todos los agricultores y ganaderos, que todas las actividades encuentren su estímulo para dar ese salto hacia una forma de producir más sostenible. ¿Habrá fondos suficientes para afrontar y desarrollar la Agenda Digital para el medio rural como una de las medidas importantes para frenar la despoblación de nuestras zonas rurales? La Agenda Digital está dentro del marco de medidas que hemos dispuesto en el Plan Nacional de Desarrollo Rural del período de programación actual. Su principal objetivo es ayudar a estrechar esa brecha digital que existe entre el medio rural y el urbano y que, efectivamente, los negocios ligados a las nuevas tecnologías se puedan implantar en el medio rural y, con ello, la formación ligada a este tipo de nuevos negocios. ¿Qué visión tiene de la actual crisis de precios y del caos comercial en que parece sumido nuestro sector citrícola? Es una crisis multifactorial. En esta campaña récord hemos tenido una alta producción, con 7,3 millones de toneladas frente a 6,6 millones de la anterior, que ha producido una situación de desequilibrio entre la oferta y demanda, con dificultades de comercialización. Además, se han producido “La Agenda Digital va a tener continuidad en la planificación estratégica dentro del objetivo transversal de la futura PAC” algunos acontecimientos meteorológicos adicionales, con un otoño suave y con lluvias que retrasaron unos días la producción, provocando el solapamiento de variedades y el hundimiento de los precios al final del período de producción de estas; las lluvias también han provocado fallos de calidad, sobre todo en las variedades extratempranas, y ha coincidido con la cola de comercialización de los cítricos sudafricanos, que por primera vez han contado con un mayor período para exportar a la UE con un derecho arancelario reducido. No obstante, estas cantidades exportadas, 27.000 toneladas más entre enero y noviembre con respecto al pasado año, no explican la situación de crisis de nuestro sector, pero sí el total del conjunto de los citados factores. Por ello, hay que hacer una reflexión con el sector para analizar por qué ocurren este tipo de circunstancias, que se repiten cada varios años cuando hay cosechas altas, y las administraciones tendremos que ayudar tomando las medidas que sean necesarias dentro de la PAC, como la que decidimos en el pasado mes de diciembre para abrir hasta marzo un cupo de transformación de 50.000 toneladas de naranjas y mandarinas en zumos y su reparto entre entidades caritativas. El citrícola es uno de los sectores agroalimentarios menos organizados de nuestro país. Como ejemplo, tenemos en la Comunidad Valenciana 87 organizaciones de productores para controlar menos del 40 % del volumen de producción A todos los agentes de la cadena de valor, incluso la distribución (ASEDAS), no parece haberles gustado la regulación del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo en relación con la “venta a pérdidas” y consideran que no servirá para dar solución a esta problemática. ¿Se opina lo mismo desde el MAPA? En este tema el Gobierno lo que ha hecho es cubrir el hueco legislativo que dejó una sentencia del Tribunal de Justicia de la UE en el 2017, instando a eliminar de nuestra Ley de Comercio Minorista la prohibición de la venta a pérdidas. Lo que se ha hecho con el nuevo RD Ley es restituir la antigua situación prohibiendo la venta a pérdidas en España, pero dentro del ámbito que nos marca la sentencia y la propia normativa comunitaria. Ahora vamos a hacer un seguimiento de la aplicación de este RD Ley y, a la luz de la experiencia, veremos si es necesario adoptar medidas adicionales. Sabemos que el sector agroalimentario quería ir más lejos, pero en cualquier caso es un paso adelante y necesario que se verá si necesita otras medidas. Las exportaciones agroalimentarias acabaron el 2018 en niveles similares a los de un año antes, con ventas de unos 50.000 M€. Reconociendo el importante esfuerzo del sector en estos últimos años, ¿no cree que dependemos más de la cuenta de nuestras ventas a la UE y de que competimos en muchos productos gracias a los graneles de escaso valor añadido? Nuestro sistema agroalimentario se tiene que basar en tres ejes: calidad, innovación y sostenibilidad, por los que “Nuestro sistema agroalimentario se tiene que basar en tres ejes: calidad, innovación y sostenibilidad” tendrían que ser conocidos nuestros productos, ser sus señas de identidad. Dicho esto, en estos últimos años hemos mejorado mucho nuestras exportaciones y somos muy competitivos, pero tenemos aún que mejorar más en valor, priorizándolo. Desde luego, hay muchas producciones en las que España es muy competitiva y mantiene una buena posición en el mercado, como la fruta de invierno, el aceite de oliva, el vino... y todavía tenemos la posibilidad de mejorar en su comercialización. La producción vitivinícola de la campaña 2018/19 se ha acercado a los 50 Mhl, con un aumento de la producción también en nuestros principales clientes de la UE. ¿Será capaz el sector de poder gestionar una nueva campaña, la 2019/20, que venga con similares volúmenes de producción? Como consecuencia de la crisis del sector vitivinícola del 2014, se pusieron en marcha dos medidas que deben servir de base para que el sector afronte la coyuntura actual. La primera tiene que ver con la información. Con la creación del INFOVI, el sector dispone de información mensual de la evolución de las existencias y de la comercialización de vino, de manera que puede anticipar sus decisiones de acuerdo con la evolución del mercado; esa información no estaba disponible en el 2014, es decir, ahora se dispone de una visión de conjunto para poder decidir. La otra medida fue la creación de la Organización Interprofesional del Vino de España. Ya han transcurrido cuatro años desde su creación, con lo que ya ha podido acumular experiencia para poder examinar la situación y, en base al Reglamento de la Organización Común de los Mercados Agrarios, poder A este último respecto, hay muchos puntos de actuación y quizás el principal sea el ajuste de la producción, la aplicación generalizada de contratos y sus equivalentes en las cooperativas agrarias, de manera que exista una verdadera programación de la producción con arreglo a las necesidades del mercado, todo ello sin perjuicio del recursos a posibles mecanismos de gestión de crisis. Al sector productor y exportador de aceituna de mesa le parecen escasas las compensaciones por el cierre del mercado de EE. UU. a la aceituna negra española y pide ayudas similares a las que Trump da a su sector agrario por el aumento de aranceles por parte de China a sus productos. El Ministerio ha mantenido un contacto permanente con la Comisión Europea, en coordinación con la Secretaría de Estado de Comercio, para propiciar el inicio de actuaciones por parte de la CE ante la Organización Mundial de Comercio, finalmente anunciadas hace unos días. Creíamos que este era un paso importante y necesario no solo para defender los intereses de los productores españoles, sino también para defender a la propia PAC. Además, el Ministerio ha solicitado por escrito a la CE la adopción de medidas específicas de apoyo en favor del sector de la aceituna de mesa como consecuencia del perjuicio producido por los aranceles impuestos por las autoridades norteamericanas. Finalmente, de entre las medidas solicitadas, Bruselas ha adoptado la concesión de 2,5 millones de euros al sector para medidas de promoción. Nuestro punto de vista es que la respuesta al sector debe venir de la PAC y, por tanto, desde la CE. Hubiéramos deseado medidas más amplias como pide el sector, por lo que continuaremos trabajando con la Comisión y con el sector para analizar la evolución de la situación y así evaluar la posibilidad de solicitar de nuevo medidas con mayor alcance.