AGROCALIDAD

Innovación e internacionalización, claves del éxito de nuestras conservas del mar

El sector exporta a más de 115 países casi el 50 % del volumen total que produce

Su apuesta estratégica por la internacionalización y la innovación, junto con sus sólidas bases fruto de su experiencia, tradición y know-how han conseguido que el sector nacional de conservas de pescado y marisco pueda seguir compitiendo con éxito en el actual mercado globalizado, asegurando un desarrollo sostenible y permitiendo continuar la línea de crecimiento de estos últimos años.

Con un consumo per cápita de alrededor de 4,5 kg/ hab./año, la producción española de conservas de pescados y mariscos alcanzó el pasado año las 352.798 toneladas, por un valor de 1.603 M€, siendo una de las más altas de las últimas décadas. Las perspectivas para este año 2018 apuntan que los datos de producción se mantendrán estables con un ligero incremento. Durante el primer semestre del 2018, los hogares españoles consumieron 102.600 toneladas de conservas, valoradas en más de 1.000 M€.

Las de atún fueron el principal producto consumido, representando el 50 % del total, seguido por las conservas de mejillón y de sardina. Por otra parte, y en relación con las exportaciones de estas apreciadas latas, España se sitúa en las primeras posiciones del ránking, tanto en el ámbito comunitario como en el mundial.

Así, el sector exporta a más de 115 países casi el 50 % del volumen total que produce, estando presente en los cinco continentes y caracterizándose por ofertar una amplia gama de productos y preparaciones de gran calidad. Italia es nuestro principal país importador, seguido de Francia y Portugal. Fuera de la Unión Europea, Estados Unidos, junto con Marruecos, Albania y Libia son los principales destinos para nuestras conservas del mar.

La Asociación Nacional de Fabricantes de Conservas de Pescados (ANFACO-CECOPESCA) representa los intereses de un sector cuyo principal reto viene marcado “por la necesidad de reforzar la competitividad y posicionamiento en los principales mercados mundiales, transformando en territorio de la UE, añadiendo valor al mismo y generando empleo”. Para la consecución de este objetivo, la internacionalización y la I+D+i se posicionan como las herramientas para la mejora continua y la búsqueda de nuevas soluciones que permitan incrementar su competitividad y diferenciación en los mercados internacionales frente a la competencia, ofreciendo productos de gran calidad, saludables y adaptados a los nuevos hábitos de los consumidores.