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23 de mayo, 2022

Sembrar flores silvestres entre los cultivos para combatir plagas

El objetivo es convertir los espacios agrícolas en albergues de biodiversidad para atraer a insectos beneficiosos para los cultivos

Agricultura

El Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA) lidera un estudio con el objetivo de demostrar que atraer insectos polinizadores y depredadores de plagas puede ser una buena estrategia para favorecer la biodiversidad de plantas silvestres en los cultivos. Mediante el control biológico se quiere reducir el uso de pesticidas, que pueden tener efectos negativos en la salud humana, la pérdida de la biodiversidad y la contaminación de los recursos naturales.

Durante años, la estrategia que ha predominado en la agricultura para combatir las plagas se ha basado en aplicar productos fitosanitarios, pero cada vez es menos eficaz. Las normativas actuales obligan a los agricultores a utilizar fitosanitarios específicos para insectos concretos, mientras que hace unos años se aplicaban productos que eliminaban cualquier especie de insecto cercano. Ahora, cada vez hay menos fitosanitarios autorizados y los insectos se vuelven resistentes. Uno de los retos del IRTA es estudiar estrategias para favorecer el control biológico por conservación y conseguir que la aplicación de fitosanitarios sea una práctica excepcional. «El control biológico puede ayudar a reducir los picos de las plagas. La fórmula consiste en ponerlo fácil para que los insectos depredadores de las plagas se instalen en los cultivos», explica Georgina Alins, investigadora del programa de Fruticultura del IRTA. En un trabajo previo, científicos del IRTA, la Universidad de Lleida (UdL) y la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) identificaron las especies de plantas que atraen a los enemigos naturales de las plagas en la Guía de plantas para favorecer a los enemigos naturales de las plagas.

Colocar bandas florales en los cultivos es una práctica aparentemente sencilla, pero para los campesinos es un esfuerzo añadido porque deben modificar las tareas de poda y de siega. Sin embargo, el resultado final será «una riqueza de plantas e insectos que beneficiará a los cultivos de muchas maneras y equilibrará el funcionamiento del ecosistema agrícola», puntualiza Jordi Cabrefiga, investigador del programa de Protección vegetal sostenible del IRTA, que realiza un estudio similar con bandas florales en una finca de manzanos de la Tallada d’Empordà (Girona).

Para los expertos, es evidente que la agricultura puede contribuir a la conservación de la biodiversidad. Sin embargo, no se puede hacer en una sola finca, sino que es necesario conectar las redes agrícolas con los espacios naturales generando así grandes espacios de conservación, «y esto será lo siguiente, pero antes habrá que ver los resultados que se obtienen de la instalación de los márgenes y las bandas florales, así como de otras actuaciones encaminadas a promocionar la biodiversidad en fincas agrícolas», remarca Cabrefiga.