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27 de noviembre, 2021

La transformación digital llega al campo

La inteligencia artificial, el big data o el blockchain pueden contribuir a un uso más eficiente de los recursos

Agricultura

El Big data, blockchain, sensórica, Internet de las cosas (IoT) o inteligencia artificial son tecnologías que no se acostumbran a relacionar con la producción agrícola. Si bien existen soluciones para que el sector agroalimentario sea más eficiente y sostenible, por ahora el grado de implementación de las TIC es muy bajo o va más lento de lo que cabría esperar. Reducir la brecha digital en la agricultura y la ganadería es clave para que el sector agroalimentario pueda hacer frente a los retos que plantea la emergencia climática, en que será necesario alimentar a una población de 10 millones de personas en un contexto en que los recursos naturales serán cada vez más limitados ―en el 2030, se calcula que la demanda de agua dulce será un 40% superior a la disponible. «La digitalización no será la solución a todos los problemas, pero nos ayudará a dar respuesta a los retos de la pobreza, el hambre, la sostenibilidad y el uso eficiente de los recursos», señala Agustí Fonts, jefe de la Oficina de Valorización del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA).

La digitalización de la agricultura y la ganadería tiene el potencial, entre otras cosas, de mejorar la eficiencia en el uso de los recursos, asegurar la trazabilidad de los alimentos, garantizar el origen y la seguridad, mejorar la sostenibilidad de la producción y contribuir a reducir el despilfarro alimentario. Así, por ejemplo, gracias al blockchain se puede trazar todo el proceso de producción de la carne porque el consumidor tenga la garantía que el bistec que se lleva a la boca es ecológico; con sensórica o teledetección, conocer con precisión la necesidad de agua de una parcela de manzanos y, con inteligencia artificial, la calidad de un fruto antes que entre en la cámara solo con una fotografía hecha con el móvil.

«La digitalización puede comportar una transformación de la magnitud de transformaciones históricas como la mecanización, la revolución genética o la asociada al uso de los fertilizantes fitosanitarios», afirma Joan Bonany, coordinador de la iniciativa sobre sistemas agroalimentarios inteligentes del Plan estratégicos del IRTA. Esta transformación, comenta Bonany, implica «un cambio profundo, más allá del tecnológico: un cambio en los procesos, los modelos de negocio, las estrategias y la capacitación en habilidades digitales del personal».