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20 de septiembre, 2022

La estrategia y los antibióticos

La Comisión Europea aboga por la drástica reducción de las ventas de antimicrobianos

Ganadería

Como es conocido, la Comisión Europea, en su Estrategia “De la granja a la mesa” para un sistema alimentario justo, saludable y respetuoso con el medio ambiente, aboga por la drástica reducción de las ventas de antimicrobianos en el ámbito de las especies de interés ganadero en un 50% como objetivo a alcanzar en 2030.

Aunque este objetivo pueda estimarse a primera vista demasiado ambicioso, la realidad es que el sector ganadero, los veterinarios, los fabricantes de fármacos y de piensos medicamentos y las Administraciones públicas llevan ya varios años realizando un esfuerzo ímprobo en este sentido. La tendencia observada es que se va hacia una clara reducción del uso de estos medicamentos, pese a que todavía queda mucho camino por recorrer.

El Ministerio de Agricultura elevó hace poco más de un mes a consulta pública el proyecto de real decreto, que establecerá el marco de actuación para un uso sostenible de antibióticos en especies de interés ganadero, cuya entrada en vigor será el 1 de enero de 2023.

El fin de esta normativa es establecer medidas nacionales que, precisamente, favorezcan ese uso sostenible. Se aplicará a todas las explotaciones ganaderas, incluidas las acuícolas, y quedarían fuera las explotaciones ganaderas de autoconsumo y aquellas de reducido tamaño.

En 2014 se aprobó el primer Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN) para contribuir a la prevención del uso de estos medicamentos, poniéndose en marcha ya una serie de programas para un uso prudente de los mismos y la reducción voluntaria de su consumo en diferentes especies.

En este contexto, el Programa “REDUCE” ha sido una de las acciones que más ha contribuido a recortar el consumo de antimicrobianos en veterinaria, gracias también a la implicación directa de los distintos sectores ganaderos que, voluntariamente, se sumaron al proyecto.

El MAPA cree necesario contar con medidas de ámbito nacional, que permitan acercarse y cumplir los objetivos fijados en la Estrategia “De la granja a la mesa”, estableciendo programas de uso sostenible de antibióticos e incorporando dichos programas a la normativa nacional.