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3 de junio, 2022

INNOTUB presenta sus avances en el control y la vigilancia de la tuberculosis animal

Se ha desarrollado y mejorado herramientas de bioseguridad, diagnóstico y vacunas

Ganadería

La tuberculosis animal supone un riesgo profesional para ganaderos, veterinarios, trabajadores en los mataderos o cazadores, y provoca pérdidas económicas en la ganadería debido a las restricciones para controlar la enfermedad. Afecta generalmente a vacas y cabras y la causan Mycobacterium bovis y Mycobacterium caprae, unas bacterias con un rango de huéspedes amplio que incluye a las personas. Además, algunos animales silvestres de la región transpirenaica como los jabalíes pueden ser reservorios de esta enfermedad y transmitirla al ganado. Esta mañana se han presentado los resultados del primer proyecto de la red I+D+i INNOTUB, creada para mejorar el control de la enfermedad en la región transpirenaica, donde abunda la ganadería extensiva y pastos comunales y existe un riesgo de contacto entre animales domésticos y silvestres.

Uno de los objetivos del proyecto era evaluar los factores de riesgo y las medidas de bioseguridad que incluyen la protección de las instalaciones para disminuir la incidencia de la tuberculosis. Hasta ahora, los protocolos de bioseguridad en las explotaciones ganaderas eran genéricos, sin tener en cuenta las características de la granja ni del rebaño, y sin conocer la situación epidemiológica. Por eso, la red INNOTUB ha identificado cuatro perfiles de explotaciones ganaderas en función de sus prácticas de cría y de bioseguridad después de entrevistar varios ganaderos de la región de los Pirineos Atlánticos (Francia) y de Cataluña. Con esta información, «estamos desarrollando una plataforma que servirá para optimizar la gestión de riesgos y reforzar los planes de bioseguridad específicos para cada granja. Será una herramienta muy útil para el ganadero porque podrá evaluar su riesgo y podrá plantear acciones adaptadas a su granja», señala Timothée Vergne, investigador de la ENVT.

Para mejorar el control y el diagnóstico de la enfermedad en el ganado se han desarrollado herramientas moleculares más eficaces para detectar y diferenciar entre bacterias del complejo Mycobacterium tuberculosis, que incluye M. bovis, M. caprae y M. microti, y micobacterias no tuberculosas relevantes como M. avium entre otras. En relación con otro de los estudios de la línea de diagnóstico, Iker A. Sevilla, investigador de NEIKER, comenta que «los trabajos que hemos realizado con cobayas sensibilizadas nos han permitido identificar varias de las especies de micobacterias no tuberculosas que pueden causar interferencias en las pruebas utilizadas para la detección de animales infectados». Por otro lado, se ha evaluado la eficacia de las autovacunas en los animales para hacer frente a la tuberculosis. La prueba se ha realizado con cabras infectadas experimentalmente con M. caprae en las instalaciones de Alta Biocontención del Centro de Investigación en Sanidad Animal (CReSA) del IRTA, que previamente habían sido vacunadas con una vacuna inactivada que se había generado a partir de la misma cepa que posteriormente fue utilizada para la infección. Según los resultados, se trata de una vacuna efectiva que habrá que probar en el campo en futuras fases.

Conocer la epidemiología de la enfermedad a nivel de los animales silvestres que desempeñan el rol de reservorio como el jabalí también es importante para controlar la enfermedad.Durante este primer proyecto se ha estudiado el papel de los roedores silvestres como posibles reservorios. «A nivel experimental hemos confirmado que los topillos son susceptibles a infectarse la cepa pirenaica de M. microti, y los hemos evidenciado en capturas de ejemplares de la zona del Pirineo catalán. En un futuro, la intención es extender este estudio en la región francesa, donde M. microti es endémico en otros mamíferos, tanto domésticos como silvestres», concluye Bernat Pérez de Val, coordinador de la red e investigador del IRTA-CReSA.