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25 de mayo, 2021

El año de la resiliencia del sector vitivinícola mundial

El año 2020 pasará a la historia en el mundo del vino como el año de la resiliencia

Agricultura

El año 2020 pasará a la historia en el mundo del vino como el año de la resiliencia y así lo tildó con sumo acierto la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV). Aguantar, resistir, soportar…es lo que hizo y sigue haciendo el sector vitivinícola en nuestro país ante las medidas limitativas y restrictivas adoptadas para frenar la expansión de la Covid-19 en el canal de Hostelería y Restauración (Horeca), que representa al menos en nuestro país en torno al 60% de toda la demanda de consumo, y en los viajes y el turismo internacional, cuando España es uno de los principales destinos del mundo (en 2019 llegaron aquí  83,7 millones de personas, un récord, y se gastaron 92.337 millones de euros, en 2020 bajaron un 77,3%, hasta apenas 19 millones, con un gasto de 19.740 millones de euros, un 78,5% menos, según el INE y MINCOTUR).

Fue y sigue siendo en este 2021 uno de los sectores productivos más afectados por la pandemia, al bajar la demanda de consumo por las restricciones, y la Comisión Europea deniega fondos adicionales de apoyo, limitándose a decir que ahí están los casi 1.000 millones de euros de los Programas nacionales al sector para que los Gobiernos actúen en consecuencia, además de dejar bastante abierta la ventanilla para la concesión de ayudas de Estado por si los primeros no fuesen suficientes (algo que los propios Gobiernos y las CC.AA., en el caso de España, se resisten a utilizar, salvo muy contadas excepciones, ante la persistencia de otras prioridades sociales y económicas más urgentes).

El director general de la OIV, el español Pau Roca, recordó en su intervención que los productores de vino han tenido que afrontar y deberán seguir afrontando una necesidad de adaptase a la diversificación de los mercados y de los canales de distribución. La situación de la pandemia de la Covid, señaló Roca, añadió dificultades a un sistema ya de por sí complejo, en el que únicamente quienes lleven a cabo una conducta de permanente adaptación podrán seguir en pie.

Roca incidió en que estamos ante un sector, como el vitivinícola, “muy concentrado y, por ende, de alto riesgo, lo que nos demuestra que la diversificación es necesaria, comenzando por el consumo", y que la OIV está trabajando para que éste sea más universal. Al respecto, incidió en que  “Asia, como un continente consumidor en crecimiento, constituye uno de los mayores retos para el mundo del vino.”

El año de la crisis de la Covid-19 provocó una caída del 3% en el volumen de vino consumido, lejos de la debacle total, mientras que la producción de vino se situó (menos mal)  por debajo de la media por segundo año consecutivo y creemos que así continuará de nuevo este 2021, tras conocerse los graves perjuicios ocasionados por las heladas primaverales en dos de los primeros países productores del mundo, Francia e Italia, lo que se hará notar en balance de la próxima campaña 2021/22.

La OIV estimó que en el difícil 2020 el consumo de vino bajó cerca de un 3% y en torno a 7 millones de hectolitros, hasta los 234 millones de hectolitros, frente a una producción, sin zumos /mostos, de 260 millones de hectolitros, con un ligero aumento del 1% y de 3 millones en relación al año anterior.  Es decir, una diferencia de 26 millones, bastante “asumible” si tenemos en cuenta otras derivaciones, como lo destinado a zumos/mostos y a la fabricación industrial de alcoholes de boca e industriales y vinagres.